Crítica Apapacho Gallery por Eco de la Montaña

Crítica de Apapacho Gallery

El próximo 12 de junio se estrenará este documental realizado por Nicolás Echevarría. En esta crítica de Apapacho Gallery se puede leer la razón por la que se filmó Eco de la Montaña, así como algunos aspectos de la temática de este filme.

A continuación les dejamos un extracto de esta reseña.

Cuando en 1997 se inauguró la imponente obra en chaquira que cubre uno de los muros de la estación del metro Palais Royal en el museo de Louvre, regalo del presidente Ernesto Zedillo a su homólogo francés Jaques Chirac, don Santos de la Torre, el artista huichol que le dio vida, no fue invitado. La causa: el indígena había hecho pública la denuncia expuesta por falta de pago. 15 años después, tras descubrir el mural, el productor de cine Michael Fitz Gerald decidió, según sus propias palabras, hacer un documental sobre su origen por lo que buscó a Nicolás Echevarría (Cabeza de Vaca; María Sabina, mujer espíritu; El niño Fidencio, taumaturgo del Espinazo), realizador experimentado en la producción de películas sobre el mundo indígena, para que rastreara a su desconocido autor y filmara su historia. El encuentro de director y artista dio la pauta para hacer una cinta que parte del agravio para establecer un viaje por la vida y cosmogonía del pueblo huichol a partir de una obra nueva encargada a don Santos. Echeverría acompañó al artista y su familia en un viaje por sus lugares sagrados: desde Wirikuta, sitio emblemático donde nació el sol, según las creencias wixárikas, hasta San Blas, Nayarit, donde se creó al hombre, para pedir a los dioses permiso y la sabiduría necesaria para la creación de un nuevo mural.

La impecable y magistral fotografía (a cargo de Sebastián Hoffman) nos muestra una realidad imponente mientras que el fluido manejo de cámara hacen de nuestro peregrinaje un vívido ritual. Tal vez el título, Eco de la Montaña, que remite al nombre huichol de don Santos, bien pudo haber sido Nierika pues, dado que para sus creadores el término significa también “ver”, “estar consciente” y “estar vivo”, el concepto resultaría apropiado para una película que lo que pretende es abrirnos los ojos a una realidad otra, plena de vitalidad aunque amenazada de muerte. La película funciona tal y como lo hace la inscripción que los huicholes escriben atrás de sus tablas en la que se aclara el significado del dibujo. En ella, el propio artista explica los elementos del mural que se documenta, muy diferente al que está en París. Éste, a manera de códice, funge como guión de la película. Su elaboración va tejiendo, de cierta manera, a la propia cinta.

Si quieren seguir leyendo la crítica de Apapacho Gallery realizada por Marisol Pardo Cué vean aquí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *